Pegasus: el nuevo Big Brother

Publicado el 28 agosto,2017 Por: Margarita Solano Abadía

El disfraz es un mensaje de texto en el celular. Irresistible de abrir. “Tenemos fotos de su esposo con otra”, “la vida de su hijo corre peligro”, “si no abres este mensaje, tus fotos se harán públicas”. Seguido llega el clic curioso y con él, ¡boom!, has sido blanco de espionaje.

Su nombre es Pegasus, un programa de inteligencia israelí elaborado para espiar los celulares de grupos terroristas y criminales. Gracias a una investigación del New York Times, complementada por el portal mexicano Eje Central, hoy se sabe que el gobierno mexicano lo utiliza, junto con otros seis programas espías, para escuchar, ver, leer, vigilar e intimidar a más de 729 personas. Periodistas, activistas, defensores de los derechos humanos, políticos de oposición, menores de edad, sindicalistas, deportistas, jueces y uno que otro criminal son objetos de persecución cibernética por parte del Estado mexicano, según los medios citados.

Pegasus es un ojo externo que todo lo ve. Se apropió de una centena de celulares mexicanos sin permiso ni una orden judicial, como lo señala la Ley Federal de Telecomunicaciones. Obtuvo de forma ilegal millones de datos de personas comunes y corrientes y políticos de alcurnia. En sus manos quedaron fotografías personales, videos, memes compartidos, contactos, conversaciones por Whatsapp, contraseñas de Facebook, Twitter, Instagram y tarjetas de crédito, estados de cuenta, correos electrónicos, direcciones de domicilio, escuelas de los hijos y rutas de lugares visitados.

El programa espía, fabricado por la empresa NSO Group, se vende de manera exclusiva a los gobiernos para ser utilizado en el combate de grupos criminales y terroristas, informa el New York Times. Sin embargo, las recientes investigaciones sacan a la luz algo que muchos periodistas y activistas mexicanos intuían cada vez que su celular era bombardeado por mensajes SMS o a través de redes sociales: que alguien interfería en sus comunicaciones personales sin ser terroristas o hacer parte de una organización criminal.

El portal Eje Central, que dirige el periodista mexicano Reymundo Riva Palacio, reveló esta semana que entre el 2015 y el 2016 comenzó el bombardeo de mensajes de texto a su número de teléfono. Hoy, con documentos en su poder, demuestra que lo mismo ocurría con el teléfono celular de la periodista Carmen Aristegui, de CNN; José Ramón López Beltrán, hijo de Andrés Manuel López Obrador, dos veces candidato por la izquierda a la Presidencia de la República, y Carlos Loret de Mola, conductor de noticias de Televisa, entre muchos otros personajes.

El nuevo escándalo que sacude al país de los mexicanos, llega en el momento en que varios periodistas y defensores de los derechos humanos han sido asesinados mientras investigaban y exhibían casos de corrupción de los gobernadores de turno y sus probables nexos con la delincuencia organizada y el lavado de dinero. Es el caso de Javier Valdez, periodista de Río Doce asesinado en Culiacán el mes pasado, en Sinaloa; Miroslava Breach, corresponsal de “La Jornada” en Chihuahua, acribillada en su camioneta, y la activista Miriam Rodríguez, quien encontró los restos de su hija desaparecida en una fosa común en Tamaulipas y logró llevar a la cárcel a los responsables.

“Por casos como este caen gobiernos, dijo un presidente:” Carmen Aristegui.

Uno de los teléfonos que estuvieron intervenidos decenas de veces en el 2015 fue el de la periodista Carmen Aristegui. Emilio, su hijo, que hace dos años todavía era menor de edad, también figura como uno de los blancos de espionaje.

Aristegui está del otro lado del vidrio que divide la cabina de radio con su equipo de producción. De este lado, nueve computadoras siguen el programa, un par muestra el Twitter de Donald Trump y, pese al aire acondicionado, el ambiente se siente caldeado.

México amanece con una nueva investigación: 729 personas han sido blanco de espionaje. Pocos escapan de Pegasus.

Carmen saca de una cartera chica un labial, se pinta los labios. Lo que acaba de leer al aire confirma las sospechas que ha tenido desde hace varios años: la espían. Cuenta haber recibido decenas de mensajes en su teléfono celular. “Seguramente abrí varios porque son absolutamente imposibles de no abrir”.

Da ejemplos. Todos los califica de espeluznantes.

“Carmen Aristegui teme por la vida de su hijo o Emilio Aristegui teme por la vida de su madre o detienen al brazo derecho del Chapo Guzmán en una dirección que es enfrente de mi casa o utilizan el nombre de un familiar o un amigo para enviar un mensaje que al final no es de esa persona sino que usan esos contactos para mandar mensajes ganchos, señuelos que no puedes no abrir”. Carmen recuerda que en febrero de este año, el diario estadounidense informó que a Alejandro Calvillo, defensor del consumidor, le llegó un mensaje al celular, y al abrirlo lo llevó a una página de una funeraria. “Eso te da una idea del tipo de mensaje y la intención. Te mando mensaje para infectar tu teléfono y además te mando un mensaje de muerte, es algo siniestro”. El silencio se prolonga varios segundos.

Hace dos años, el teléfono celular de Carmen había sido infectado por Pegasus. Ella y su equipo de trabajo se ocupaban de investigar cómo la esposa del presidente de México había adquirido una mansión de más de siete millones de dólares en las Lomas de Chapultepec, la zona residencial más lujosa de la Ciudad de México. Pegasus volvió a activar antenas cuando Aristegui fue despedida de MVS Noticias después de hacer pública la investigación conocida como la “Casa Blanca”.

¿Qué tan grave es tener un gobierno espía?

“Grave es que nos parezca normal. Grave es que hayamos cruzado la frontera del espionaje donde un político pueda, sin orden judicial, pedirle a una telefónica que le pinche las llamadas a alguien. Pegasus es de un nivel de intrusión absolutamente desmedido. Meterse en tu teléfono y apropiarse de su contenido es desmedido. Son tus videos, son tus mensajes, son tus chats, son tus Skype, son tus conversaciones, son los passwords que usas. Saben todo de ti. Son sistemas capaces de activar tu cámara, tu micrófono en tiempo real, incluyendo tus conversaciones, incluyendo lo que están haciendo en ese momento. ¡Es espeluznante!”.

¿Qué va pasar en México después de este escándalo?

“Un político mexicano dijo: ‘Por casos como este caen gobiernos’. Desde luego que tiene toda la pinta de que el gobierno de Enrique Peña Nieto pudiera estar en una zona de riesgo de esa naturaleza. Tristemente, en México hay una idea muy arraigada de que no pasa nada porque no pasa nada, pero de pronto también cabe esta frase que es muy mexicana de que en México no pasa nada hasta que pasa, y en eso estamos. Esto, junto con la Casa Blanca, junto con otros casos de altísimo impacto en México, nos hace pensar que ya es demasiado”.

Carmen mira sin punto fijo, piensa, calla por segundos, se pregunta. ¿Qué va a pasar con el Congreso? ¿Qué va pasar con el poder judicial? ¿Qué va pasar con aquellos que ahora sabemos que también fueron espiados?

Son las 12:20 de un jueves en que el espionaje en México es lo que para Colombia las chuzadas del DAS en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez. En la radio, Eye in the Sky, de Alan Parsons, lo sabe.

“Soy el ojo en el cielo que te mira, / puedo leer tu mente. / Soy quien crea las reglas, tratando con tontos. / Puedo burlarte con los ojos vendados. / Y no necesito verte más/ para saber que puedo leer tu mente, puedo leer tu mente”.

“Es el ojo que vigila”, concluye Carmen Aristegui frente al micrófono de su programa de radio por internet.

Del otro lado del vidrio se escuchan los aplausos de dos jóvenes de su equipo de producción.

Un gobierno paranoico

No es la primera vez que el gobierno mexicano resulta señalado por utilizar servicios de espionaje. Entre julio y diciembre del 2016, distintos medios nacionales e internacionales revelaron los nexos del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto con Hacking Team, una empresa de tecnologías de la información con sede en Milán (Italia) “que vende capacidades de intrusión ofensiva y vigilancia a los gobiernos e instituciones interesadas en contratar sus servicios”, explica el académico Octavio Islas.

Los sistemas de control remoto de HT permiten vigilar las comunicaciones de los usuarios de internet, descifrar archivos y correos electrónicos encriptados, elaborar fichas Skype y otras comunicaciones de voz sobre IP, y activar de forma remota micrófonos y cámaras en los equipos de destino, por ejemplo teléfonos inteligentes. Por lo menos 27 gobiernos son clientes de la firma, entre los cuales se encuentran Etiopía, Chile, España, Honduras, Sudán, Panamá y México.

México resultó ser el principal cliente de la firma Hacking Team. Los contratos celebrados con diversas instituciones reportan a HT ingresos estimados en US$6.300 millones. Entre los clientes “activos”, en México se encontraron los gobiernos de Campeche, Querétaro, Tamaulipas, Yucatán, Durango, la Procuraduría General de la República y la Secretaría de Gobernación (Segob).

Año y medio falta para que concluya el sexenio de Enrique Peña Nieto y varios son los escándalos relacionados con el espionaje.

Como es usual en México, las recientes campañas de elecciones intermedias realizadas a mediados de año estuvieron salpicadas por filtraciones. La más sonada fue la de un video donde se ve a Eva Cadena, una diputada federal, recibiendo fajos de billetes para que sean entregados a su líder de partido, Andrés Manuel López Obrador. El candidato panista al gobierno de Chihuahua y ahora gobernador, Javier Corral, también fue objeto de la sorna pública al filtrarse un audio donde se expresa de manera grosera de su empleada doméstica por haberle dañado una guayabera. Incluso miembros del gabinete del gobierno se vieron expuestos hablando de contratos y licitaciones millonarias que han sido objeto de escándalos mediáticos.

Pocos se salvan del ojo que todo lo ve.

El espionaje en México se convierte en un Gran Hermano donde lo más íntimo es visto por otros sin permiso alguno.

Para Jenaro Villamil, periodista y analista de medios de comunicación, México está frente a un gobierno que no tolera la crítica periodística, que está atacando al mensajero y no a quien comete los delitos. “Se trata de un gobierno paranoico”.

Nota: Este reportaje fue publicado originalmente en el diario El Espectador de Bogotá,Colombia. http://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/chuzadas-en-mexico-el-nuevo-gran-hermano-articulo-699768

Publicado el 28 agosto,2017 Por: Margarita Solano Abadía

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