Entre los recuerdos del ping pong y el juego de beisbol

Publicado el 18 marzo,2015 Por:

Por Pedro Pablo Aguilera*

El próximo martes 22 de marzo se jugará un partido de béisbol entre Grandes Ligas Tampa Bay Rays y el equipo cubano en el estadio Latinoamericano de la Habana. Será casi la última actividad de la agenda presidencial de Barack Obama en su visita a Cuba, pero su importancia no está en ese juego en sí, tampoco por ser —según se dice por Radio Bemba— el primer partido ideológicamente unitario, ya que para acceder es por invitación y lealtad política con control de datos muy claros de quién eres. La importancia es que se reedita la diplomacia que Nixon-Mao hicieran con el ping-pong al restablecer sus relaciones en 1972.

El deporte vuelve a ser el sellante de un compromiso político de ambos gobiernos, muy divergentes en temas de la geopolítica mundial y los DDHH, pero con grandes intereses económicos de mutuo beneficio. Que Cuba no es China, cierto; pero Cuba es por mil razones del interés particular de los EEUU, además de que la isla es un catalizador para una nueva política de Norteamérica con América Latina; y ello, simbólicamente, es muy importante para muchas generaciones siendo esta visita como derribar el muro de Berlín en aguas del Caribe en 2016.

Obama se sentará a disfrutar un partido en el Latino que ya tiene previsto su resultado. Las relaciones cubano-americanas van hacia niveles económicos muy interesantes que suplantarán los fondos de la Venezuela quebrada, el Brasil rebelde ante la corrupción y la Rusia de Putin. La política de confrontación ha cesado. Ya no más el enemigo de enfrente, ahora es el vecino de al lado. Las mesas están llenas con muchos proyectos y propuestas económicas a discutir en los paladares, bares y cabaret de La Habana, que los antiguos generales, coroneles o sus hijos e incluso nietos reconvertidos en miembros de una casta empresarial, los nuevos ricos socialistas, decidirán qué se acepta o no. En ese juego ya están hasta los más radicales del exilio cubano que sienten que pueden quedarse por fuera de este festín.

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Los dividendos son grandes para ambas partes, los norteamericanos tienen en la otra orilla, a 34 minutos de vuelo y a 6 horas en barco, 11 millones de cubanos que lo necesitan todo. Y todo es todo. Por demás, un gobierno que desde la ideología no dará muchos más pasos y mantenerse sólo le será viable si mejora las condiciones de vida del cubano pues, definitivamente, como dice una canción de Carlos Varela ¨…tómalo como quieras, la política no cabe en la azucarera¨.

Todo sucederá como estaba previsto, un daiquirí, un mojito, unas asombrosas miradas a esos carros que no tiene ni el Smithsonian y en La Habana funcionan tras 50 años de embargo fracasado. Veremos a un historiador de La Habana –Eusebio Leal – deshaciéndose en palabras y siempre pidiendo un dinerito para una de sus obras de restauración. Veremos a un Raúl sonriente y diciendo ¨….si, pero falta más¨ y una sociedad civil expectante, pero queriendo decir más.

Un momento singular será el discurso del Gran Teatro de La Habana, hay mucha expectativa, porque una cosa es que me dijeron, que escuché, que se dice que dijo… qué bailar en casa del trompo y decir elegantemente lo que se espera que diga y créanme, lo dirá, pero sólo lo dirá en voz muy baja, pues en verdad el juego tiene nueve entradas, y las bases están llenas y no hay out.

Por ello, entre aquel juego de ping-pong a este de béisbol no hay mucha diferencia. Los disidentes, los pocos, van quedando sin discurso pues la economía impone su valor y las reglas de Tiananmén están silenciosas y aceptadas ayer como hoy. Es decir, así como Mao en Pekín le dijo a Nixón: ustedes entren, hagan negocios, traigan tecnología, que yo pongo mano de obra barata calificada y a cambio estaré en el poder y los DDHH son un asunto interno. Así, así mismo, sucederá con Raúl.
Sin duda, este viaje y el juego tienen un ganador y la única jugada sorpresiva del juego en el Latino es que los cubanos entiendan que tienen que robarse el home para no seguir en extraining.


*Pedro Pablo Aguilera es el Director del Departamento de Humanidades y Artes de la Universidad Santiago de Cali, Colombia.

Fotografía de portada: IMG_1146 por jackthfc CC Licensed (CC BY ND 2.0)eFotografía  Mao+Nixon+Ping Pong = Awesome por 0xFCAF Cc Licensed (Cc BY NC S 2.0)

Publicado el 18 marzo,2015 Por:

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