El escabroso camino del tiempo

Publicado el 4 enero,2016 Por: Alfredo Alvarado

Ignacia Ramos camina despacio por la corta ladera.

—Voy a lavar los trapos de la familia —prosigue su marcha sin prisa por el caminito serpenteante hasta llegar a la vertiente.

—Cada vez veo más angostita la quebrada, antes hasta había pescado aquí, los tiempos han cambiado  —murmura.

A la quebrada la llaman “La Escabrosa”  por lo intrincado y montañoso de la zona, o al menos, lo fue un día.   Igual que los recuerdos de los peces de Ignacia, así quedó guardado en la memoria colectiva las espesas montañas martirizadas por la fuerza de la sierra eléctrica o abrasadas por incendios.

—Acá la costumbre es meterle fuego a los matorrales para limpiar para la siembra —dice Antonio Ramírez.

Luego de la quema, los campesinos esperan la lluvia para proceder a sembrar frijol y maíz, pero en los últimos 12 años las lluvias llegan tardías o no llegan; un erial se convierte entonces en el único testigo de la esperanza incumplida.

En el poblado de El Juncal, Santa Bárbara, Honduras, son muy pocos los que alguna vez han escuchado hablar de cambio climático, efecto invernadero, calentamiento global y demás terminología, sin embargo, conocen muy bien las palabras inundación y sequía.

Esa comunidad que antes alardeaba de sus abundantes cosechas ahora sufre carencia de granos básicos por el asalto intempestivo de la naturaleza, un fenómeno que se repite a lo largo y ancho de todo el territorio hondureño.

Según el informe Global Climate Rise Index 2016, Honduras se encuentra en el primer lugar del mundo como país más vulnerable ante el cambio climático. El país centroamericano es seguido por Myanmar (Birmania) y Haití. Otros dos países centroamericanos incluidos en el listado son Guatemala y Nicaragua.

Durante los últimos 20 años Honduras ha sido sacudido por sucesos meteorológicos extremos; huracanes, inundaciones y sequías  principalmente. “El impacto del cambio climático es enorme y nos afecta a todos, aunque a unos más que a otros”, comenta la ambientalista Diana Betancourt. “El cambio climático además de  fenómeno ambiental, causa situaciones de severas consecuencias económicas y sociales”, dice.

En el aspecto de la salubridad, el cambio climático también está dejando su huella en Honduras.

“La escasez de agua propicia falta de higiene, carencia de alimentos, incremento de la malnutrición y de la mortalidad, y en el otro extremo, con los aguaceros aumenta la proliferación de vectores que nos dejan hospitales públicos llenos de pacientes con dengue, chikungunya y zika, enfermedades tropicales que lejos de desaparecer van en aumento”, asegura el epidemiólogo público, Tito Alvarado.

En la actualidad, Honduras cuenta con  más instituciones que acciones emprendidas vinculadas a la mitigación del cambio climático, aunque algunas de esas entidades burocráticas buscan hacer causa común con el apoyo de  Organizaciones No Gubernamentales europeas y del Banco Mundial.

El listado de instituciones involucradas a nivel local en este problema es amplio, pero no por ello efectrivo: Secretaría de Recursos Naturales y Medio Ambiente, Secretaría de Agricultura y Ganadería, Dirección de Ciencia y Tecnología Agropecuaria, Dirección Nacional de Cambio Climático, Estrategia Nacional de Cambio Climático, Instituto Nacional de Conservación y Desarrollo Forestal, Sistema Nacional de Monitoreo de Bosques, Sistema Nacional de Áreas Protegidas y Vida Silvestre, Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental y Comisión Nacional Permanente de Contingencias.

Según datos de la Secretaría de Recursos Naturales, Honduras ha perdido cerca de dos millones de hectáreas de bosques en los últimos 40 años a causa de la deforestación y de la plaga del gorgojo. Para mitigar el impacto de esa situación, la entidad estatal emprende el proyecto REDD con apoyo del programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

“El proyecto promueve la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero por deforestación y degradación de los bosques, que aceleran el cambio del clima y es manejado por el Sistema Nacional de Monitoreo de Bosques”, dice el ministro de esa dependencia estatal, José Antonio Galdámez.

En el 2015, 205 de los 298 municipios que constituyen el país fueron severamente afectados por sequías. El gobierno se vio obligado a pedir ayuda humanitaria a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO-Food and Agriculture Organization) y al Programa Mundial de Alimentos (PMA) para evitar una hambruna.

Por su parte la ONG Oxfam internacional urgió a los gobiernos de Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua a “actuar de inmediato” ante la crisis humanitaria propiciada por los efectos del cambio climático.

El inicio del 2016 tampoco ha sido halagador para los hondureños.

Los pronósticos del clima adelantan olas intensas de calor y el atraso del invierno, condiciones irregulares tan extremas como opuestas que harán que el cambio climático sea aún más evidente en el 2016, afirma el meteorólogo Francisco Argeñal.

Como lo ha dicho el propio gobernante hondureño Juan Orlando Hernández, durante su alocución en la recién pasada Cumbre de Cambio Climático celebrada en París; “En Honduras, el cambio climático no es solamente un problema de calidad ambiental, es una dura realidad económica, social y migratoria, es un problema de vida o muerte”.


Fotografía: Roan roadside by Fellowship of the Rich
CC Licensed CC BY NC ND 2.0)

Publicado el 4 enero,2016 Por: Alfredo Alvarado

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